Con una amiga en la cumbre del gigante...se llama Marian y es de esas personas a las que no necesitas conocer durante mucho tiempo para saber que,además de aventurada montañera (su ascenso tambien era solitario hasta que se cruzó con el mio),tambien es una gran persona.Los momentos de esfuerzo y sufrimiento allí arriba vividos son especialmente recordados si se comparten con alguien,yo tuve suerte de compartirlos con ella y por eso me siento afortunado.Gracias Marian,nos vemos allí arriba,donde las cosas tienen un valor especial.