
la cima de una montaña reconforta al ser un premio al trabajo realizado, pero el camino que lleva a ella(ya sea el andado o el recorrido hasta comenzar a andar)nutre y alimenta el alma del viajero y su curiosidad por conocer nuevos sitios.Aqui tenemos un ejemplo...podemos imaginar a niños correteando por ese pueblecito lleno de vida en un pasado.Hoy tristemente desolado y abandonado al implacable paso del tiempo...