tuve suerte de encontrar este refugio-vivac antes del anochecer pues no me inspiraba mucha confianza un entorno tan arido y desolado.Despues me confirmaron los montañeros, que habia en su interior, la presencia de zorros durante la noche y quizas alguna viborilla.Muy bien cuidado y perfectamente camuflado sin romper el encanto del lugar.